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Strangers: Capítulo 1 se corona como uno de los estrenos de la semana más destacados tras su paso por las salas de Estados Unidos donde, con un presupuesto de 8 millones de dólares, logró convertirse en la película de terror más taquillera del año en este país, superando los 42 millones. Después de haber podido verla, te traemos nuestra crítica de Strangers: Capítulo 1 para que valores si vale o no la pena ir a las salas de cine este fin de semana.

Sinopsis de Strangers: Capítulo 1

Tras sufrir una avería en su coche en un pequeño e inquietante pueblecito, una joven pareja (Madelaine Petsch y Froy Gutiérrez) se ve obligada a pasar la noche en una aislada cabaña en medio del bosque. El pánico se apodera de ellos cuando son aterrorizados por tres extraños enmascarados que les atacan sin piedad ni motivo alguno.

Esta primera parte dirigida por Renny Harlin (Máximo riesgo, Deep Blue Sea) está protagonizada por la actriz Madelaine Petsch (Riverdale) como la joven llamada Maya que comienza una nueva vida con su prometido Ryan, interpretado por Froy Gutiérrez (Teen Wolf, El retorno de las brujas 2), quienes se convertirán en la futura presa de la misteriosa banda de tres extraños enmascarados.

Crítica

Strangers: Capítulo 1 es fiel a su universo y no busca destacar en cuanto al subgénero Home Invasion se refiere. Al menos en su primer capítulo (amenazan con hacer dos más) no aporta nada nuevo al mismo. Buscamos, entonces, nuevos aspectos que hagan de esta película algo mínimamente reseñable. En esta búsqueda nos encontramos con una película ciertamente entretenida con varias escenas en donde se logra manejar bien la tensión, al menos durante la primera mitad del metraje.

Cuando Los Extraños invaden la casa en la que se alojan nuestros protagonistas, la sucesión de escenas que veremos a continuación es tan absurda que logra que nos pongamos de muy mal humor. Y es que los dos personajes principales son tan imbéciles y sus decisiones tan absurdas que llega a ser incluso irritante. He llegado a desear que sean asesinatos cuanto antes. Es como si rompieran la cuarta pared y fueran conscientes de que hay que rellenar una hora y media de metraje, así que en vez de optar por el camino fácil y seguro, prefieren tomar una decisión ridícula tras otra hasta decir basta y concluir en un tercer acto anticlimático donde ya no importa nada en absoluto.

… Y nos quedan dos más ¡!

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