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Valoración

Apocalipsis Z: El principio del fin es la nueva película de aventuras, supervivencia y acción basada en el exitoso libro de Manel Loureiro y dirigida por Carles Torrens (Sky Rojo, Feria, Animal de compañía) que tuvo su estreno mundial el pasado 5 de octubre en el Festival de Sitges.

En esta película, una extraña enfermedad similar a la rabia empieza a extenderse sin freno por todo el planeta, transformando a la gente en criaturas extremadamente agresivas. Pero Manel (Francisco Ortiz) lleva tiempo viviendo su propio apocalipsis; aún no ha superado la pérdida de su mujer en un accidente, y lleva un año deprimido y aislado de su familia, con Lúculo, su gato, como única compañía.

Crítica

Apocalipsis Z: El principio del fin nos trae lo mismo de siempre: zombies, aislamiento, y humanos que, como suele ser costumbre en estas historias, resultan ser más peligrosos que los propios infectados. No es que sea una mala película, para nada, pero sentimos que no es más que un refrito de lo que ya hemos visto mil veces. Carles Torrens dirige una cinta de zombies made in Spain que, a pesar de cumplir con los elementos básicos del género, no arriesga ni ofrece nada nuevo. Aquí se trabaja sobre terreno conocido y lleno de clichés. Ahora, si hay algo que realmente mejora cualquier película, como ya ocurría en Un lugar tranquilo: Día 1, es que hay un gato. Porque, seamos honestos, cualquier producción sube un par de puntos si le metes un gato. Eso lo sabemos todos.

El film arranca con cierta promesa, sobre todo por el contexto del personaje principal, Manel, interpretado por Francisco Ortiz, que está lidiando con su propio apocalipsis personal tras la pérdida de su mujer. Pero poco a poco esa originalidad se va desmoronando para caer en lo de siempre. La trama no se esfuerza en sorprendernos ni un poquito, y lo que parecía que podría destacar, termina siendo predecible. Es el típico cóctel de zombies agresivos y momentos de tensión que nunca acaban de cuajar del todo.

Si eres un fanático del género, puede que encuentres algo de entretenimiento en las escenas de acción y gore que nos ofrece la cinta. Eso sí, tampoco esperes que te vuele la cabeza. Lúculo, el gato de Manel, se lleva lo mejor de la película, y es que, ¿qué más se puede pedir? Si hay un gato, la cosa ya mejora un poquito, ¿no?

A nivel técnico, la película cumple, pero sin sobresalir. Los efectos son correctos, sin más, y el guion deja a los actores un poco atrapados en personajes que nunca llegan a desarrollarse del todo, al menos en esta cinta. Es una pena porque la novela de Manel Loureiro tenía material para sacar personajes interesantes. Aquí, sin embargo, se quedan en la superficie y eso, como espectador, se nota desde los primeros minutos.

¿Os he dicho ya que hay un gato?

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